HISTORIA

Medio siglo, dos pases diarios, 365 veces al año. Pocos clubes de jazz, y en general  pocas salas de música en vivo, pueden presentar un currículum como el Jamboree, un espacio, una institución, que forma parte del patrimonio cultural de Barcelona; de la cultura viva de una metrópolis dinámica, inquieta, cosmopolita y abierta al mundo; un dinamismo musical fruto de iniciativas como esta pequeña gran cava de jazz de la Plaça Reial, por donde han pasado leyendas mundiales del jazz de todas las épocas, donde se han formado generaciones enteras de músicos locales que hoy triunfan en los cinco continentes.

Jamboree es hoy uno de los pocos equipamientos culturales y de ocio del país con una estructura profesional como para ofrecer jazz de calidad en vivo. Nos  avalan miles de sesiones de jazz en directo, millones de entradas vendidas y ríos de tinta arrojados en centenares de publicaciones de todo el mundo dedicados a este club. Nos acredita el apoyo unánime del sector en toda España, el interés de programadores de todo el mundo para llevar a sus artistas a nuestro escenario, el sueño de muchos músicos jóvenes de labrar su carrera entre los muros del Jamboree.

Cincuenta años de historia de la música, la sociedad y la cultura de una ciudad, Barcelona, que este año ha reconocido la tarea del Jamboree con  la Medalla de Oro de la Ciudad otorgada por su consistorio. Un honor que  también atañe al trabajo de una empresa, Mas i Mas, responsable de mantener viva la llama del jazz en este rincón consagrado a la música en directo.

Os presentamos pues, un club de referencia desde el año 1960.  

Abierto a todas las escuelas de jazz posibles

Fiel a la voluntad de ser un club de referencia, abierto a todas las escuelas posibles del jazz y, por lo tanto, a todos los seguidores de este género centenario –que cada vez son más en Barcelona-, Mas i Mas presenta cada mes una programación heterogénea con la flor y nata del jazz nacional e internacional. Bajo la dirección de Pere Pons, se procura realizar una selección de músicos catalanes (un 60 % del total de la programación mensual), del resto de Europa (un 20 %) y de los Estados Unidos (un 20 %). Entre los artistas autóctonos, cabe destacar la presencia equilibrada de intérpretes consolidados, de glorias de nuestro jazz y de jóvenes promesas. Sobre todo el Jamboree es un escenario donde es posible descubrir lo que se cuece tanto entre las nuevas generaciones como entre los artistas más conocidos. Un laboratorio a través del cual el aficionado puede ir siguiendo la actualidad de nuestros artistas.

Referente a la programación internacional, cabe destacar la presencia de artistas norteamericanos de primera fila, reconocidos por la prensa nacional e internacional que acostumbran a captar el interés de numerosos aficionados.

Jazz nacional e internacional

El Jamboree también presenta las figuras emergentes del otro lado del Atlántico, a menudo poco conocidas en nuestro país pero que atraen al seguidor gracias al prestigio histórico de la sala. Mas i Mas pretende dar cobertura al jazz que se practica en el resto del continente europeo, en países como Francia, Gran Bretaña, Italia, Países Bajos o Alemania, contribuyendo así a elevar el conocimiento de un conjunto de escenas por desgracia poco difundidas en España. La cava de la Plaça Reial no sólo es conocida por combinar de forma armónica la programación de artistas locales y foráneos, sino también por mostrar un abanico de estilos que van de la vanguardia al dixieland, pasando por el bop, la fusión, el jazz vocal, el mainstream, el nu-jazz, el tango-jazz, el jazz flamenco o el latin jazz, sin dejar de lado otros géneros de raíz afroamericana como el blues y el góspel.

Entre las convocatorias fijas del club cabe destacar la presencia cada primer martes de mes de un grupo de tango jazz. El último miércoles de cada mes es el turno de la Big Acoustic band (B.a.b.), la big band residente de la sala –la única de estas características en Catalunya–, dirigida por Alfons Carrascosa. Fuera de la programación mensual cabe hablar del Concurso de Jazz de Barcelona, que cada verano reúne durante tres noches a aspirantes de tota España dispuestos a coronarse como la gran promesa de la temporada, y la celebración de sesiones específicas como el concierto de fin de curso de la sección de jazz del Conservatori del Liceu. Durante la celebración del Mas i Mas Festival, el Jamboree se convierte en unos de los epicentros del certamen, con un cartel ambicioso donde figuran estrellas nacionales e internacionales de primer orden.

De las últimas temporadas destacan las actuaciones de Jerry Bergonzi, The Fringe, Mina Agossi, Freedom Jazz Quintet, Brian Auger, Jesse Davis, Dick Oats, Yarom Herman, Nasheet Waits, Christian Scott, Al Foster, Kurt Rosenwinkel, Mark Turner, Jordi Rossy, Perico Sambeat, Horacio Fumero, Albert Bover, Gorka Benítez o Giulia Valle, entre muchos otros. 

Una medalla de oro

El día 2 de febrero de 2010, el Jamboree recibió un importante reconocimiento a su larga vida dedicada al jazz. El alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, entregó a Mas i Mas la Medalla de Oro al Mérito Artístico por la gestión del club de la Plaça Reial, destacando la relevancia de una programación diaria que pone a disposición de los músicos de la ciudad y de los artistas internacionales un altavoz inmejorable para  experimentar con el público.

También valoró muy positivamente la contribución del Jamboree para situar a Barcelona en el circuito de ciudades que día a día hacen avanzar el mundo del jazz, gracias a una programación de alto nivel que incluye desde propuestas más tradicionales hasta fusiones con otros géneros y apuestas innovadoras como las WTF Jam Sessions.

Este galardón se ha sumado a los otros premios recibidos por el Jamboree durante su larga historia. Así, en 1994 la Associació de Músics de Jazz de Catalunya y la SGAE lo nombraron mejor club de jazz por su labor en favor de la música de calidad. En este sentido, el Jamboree recibió en 1996 el premio Altaveu por la mejor programación del año.

Bodas de oro

 

Con  la voluntad de rememorar los momentos más gloriosos de esta sala, indefectiblemente unidos a la evolución del jazz de las últimas décadas, Mas i Mas ha propuesto un programa específico centrado en los aspectos siguientes:

Tributos

Una serie de bandas creadas para la ocasión rendirán tributo a la memoria de grandes del jazz relacionados directa o indirectamente con la sala. Así, en 2010 pondrá en marcha una banda ad-hoc, conformada por valores emergentes de nuestro jazz –Julián Sánchez, Paco Weht y Ramón Prats, entre otros–, que rememorará la grabación histórica de Ornette Coleman Free Jazz, de la que precisamente se cumplen 50 años en 2010. Uno de los mejores saxofonistas de la escena actual del latin jazz, Jimmy Jenks, será el encargado de homenajear al contrabajista Cachaíto López (2-I). Cinco días más tarde, el baterista Julian Vaughan emulará al rey de los timbales Elvin Jones (7-I), mientras que los artistas Horacio Fumero (14-I) y Pierre Boussaguet con Ignasi Terraza (15-I) nos recordarán la obra del catalán universal Tete Montoliu.

Un saxofonista de bandera, Abdu Salim, pasará revista al legado del legendario John Coltrane (22 y 23-I) y un no menos histórico guitarrista, Philip Catherine, explorará el legado de Lou Bennett (29 y 30-I). El jazz clásico también estará representado en esta tanda de homenajes con el recuerdo del clarinetista Artie Shaw, cuando se cumple el centenario de su nacimiento. Será de la mano del también clarinetista Oriol Romaní, (4-II).

Superbandas

Tres superbandas únicas, integradas por músicos nacionales de reconocido prestigio, ofrecerán algunas de las sesiones más esperadas de este aniversario. Una de estas, The Jamboree All Stars, con Perico Sambeat, Llibert Fortuny, Albert Bover, Masa Kamaguchi y Marc Miralta, será la encargada de poner música a la celebración oficial del aniversario del Jamboree, el 9 de enero de 2010, a las 20 h. Otra formación, Fresh Sound All Stars (20-I), con Carme Canela, Gorka Benítez, Benet Palet, Masa Kamaguchi y David Xirgu, reunirá la flor y nata de los artistas nacionales del reconocido sello discográfico Fresh Sound, punta de lanza de la renovación del jazz catalán durante los años 90. Finalmente, un grupo específico, formado por Francesc Burrull, Josep Maria Farràs, Federico Mazzanti, Joan Albert, Adrià Font y Dimitri Skidanov, The Jamboree Gold Stars (18-II), pondrá en escena una selección de los jazmen clásicos más respetados del país, alguno de los cuales actuaron durante la primera etapa del Jamboree.

Retornos

Además de trompetistas como Benet Palet, el aniversario del Jamboree prevé el retorno en escena de bandas desaparecidas que en sus tiempos removieron la escena barcelonesa. Es el caso del trío de blues Txell Sust & August Tharrats Blues Trio (10-I), del también blueser Steve de Swardt (31-I) o del grupo de funk y jazz fusión Estamos Reunidas (11-II) que une a dos de las voces más preciadas del jazz barcelonés: Carme Canela y Laura Simó. 

Estrellas internacionales

Entre otros tótems del jazz internacional, visitarán la sala el boper de Nueva Orleans Jesse Davis (5-II), discípulo de Wynton Marsalis, la jovencísima Melissa Aldana (12-II), la última sensación de la prestigiosa escuela de jazz Berklee College of Music, el escandinavo Kari Ikonen (13-II), protagonista de una de las escenas más vanguardistas del jazz europeo, el alemán Robert Menzel (24-II), todo un prestidigitador del saxo y, sobre todo, el rey del bop y del smoth jazz Donald Harrison (26 i 27-II), actualmente uno de los saxos más solicitados de la ciudad de los rascacielos.

La programación especial en motivo del 50 aniversario del Jamboree también reservará un lugar a jazzistas consolidados del país, como Marc Ayza, Giulia Valle, Jordi Matas, Gorka Benítez o Cristina Vilallonga, así como a nuevos valores en alza, como Marco Mezquida y Celeste Alías. Un prodigio de la trompeta, Fèlix Rossy, actuará en compañía de su padre, Jordi Rossy, en un concierto especial para recaudar fondos para un documental sobre la relación entre la escena de Nueva York y Barcelona (6-II). Entre las sorpresas del cartel está la presencia por primera vez del trío de flamenco-jazz-fusión Benavent-Di Geraldo-Pardo (20-II), un supergrupo conformado por tres de los pioneros de este género.

En los meses siguientes está prevista la visita de Roy Haynes, Ronald Baker, Kenny Garrett y Ravi Coltrane.

 

Barcelona tiene el honor de ser la puerta de entrada del jazz en España. No en vano, los expertos sitúan las primeras sesiones de jazz en 1920, en el Teatre Principal de la Rambla. El género afroamericano contó desde principios de los años 20 con una importante legión de seguidores en la ciudad condal y, a pesar de los obstáculos de épocas tan convulsas como la Guerra Civil, sobrevivió gracias a la iniciativa incansable de heroicos aficionados. Durante la postguerra, y a pesar de las dificultades del franquismo, surgieron iniciativas como el Hot Club o el Jubilée Jazz Club que trajeron a la ciudad a artistas de renombre y sirvieron como plataforma para los músicos locales interesados en el jazz. Precisamente, la actividad ferviente del  Jubilée a finales de la década de los 50 motivó la apertura del Jamboree.

Un club de referencia

A principios de 1960, el empresario Joan Rosselló convertía el bar Brindis, situado en el número 17 de la Plaça Reial, en una cava de jazz que se llamó Jamboree, una palabra en zulú adoptada por el movimiento boyscout que significa “reunión de tribus”; propuesto por el crítico Javier Coma. La sala Jamboree nació para dar cabida a las sesiones del Jubilée Jazz Club, una entidad pionera en la difusión del jazz por aquel entonces el más atrevido de Barcelona, y fue oficialmente  inaugurada el sábado 9 de enero de 1960, a las 6 de la tarde, con un quinteto liderado por el pianista Tete Montoliu con Antonio Vidal (contrabajo), Perry Robinson (clarinete), Vicho Vicencio (saxo tenor) y Chip Collins (batería). Desde entonces hasta 1968, año en que cerró sus puertas, la sala barcelonesa consiguió situar a la capital catalana en el circuito de giras de las grandes estrellas del jazz internacional. Si en un principio subsistió como un club donde se podía escuchar discos de jazz y se organizaban charlas en torno a este género, pronto se convirtió en parada obligatoria de las tournés de músicos norteamericanos de primer orden, que venían procedentes de los clubes más emblemáticos de Londres, París, Roma o Berlín.

Figuras como Bill Coleman, Kenny Drew, Chet Baker, Ponny Poindexter, Art Farmer, Lou Bennet, Stéphan Grappelli, Kenny Clarke, Ornette Coleman o Dexter Gordon subieron al escenario del club o actuaron en auditorios más grandes, por iniciativa de los responsables del Jamboree. Uno de estos conciertos más sonados fue el que protagonizó Ella Fitzgerald y Duke Ellington en el Palau de la Música, el 25 de enero de 1966, con motivo del sexto aniversario de la sala. En otra ocasión, el saxofonista Albert Ayler participó en una jam session cuando todavía era un músico desconocido. Figuras míticas del jazz catalán como Francesc Miralles, Enric Ponsa, Josep Farreres, Pere Ferré, Francesc Burrull, Salvador Font “Mantequilla” o el propio Tete Montoliu iniciaron su carrera en las mesas del Jamboree, donde compartían espacio con músicos extranjeros residentes –la cantante Gloria Stewart, por ejemplo- o de paso por la ciudad condal. No en vano, el empresario Rosselló promovió la creación de bandas como los Jazz Brothers o los Jamboree Jazz Stars y jam sessions antológicas que atrajeron a aficionados de todo el país y que convirtieron al Jamboree en “el mejor club de jazz de España”, según decía uno de sus carteles publicitarios.

El Jamboree no sólo contribuyo de forma decisiva a elevar el nivel de la escena jazzística de Barcelona, sino que también dinamizó la oferta cultural de la Plaça Reial y de su entorno, y fue el punto de encuentro de críticos como Javier Coma y Albert Mallofré o del periodista Joan de Sagarra. En diversas ocasiones, la radio grabó algunas de sus sesiones. Artistas, futuros intelectuales e incluso liceístas coincidían en el club barcelonés convirtiéndolo en uno de los lugares culturalmente más activos de la ciudad. Sin embargo, el empuje de locales como Bocaccio y el progresivo decrecimiento del interés por el jazz, en beneficio de las sesiones de flamenco que se ofrecían en el vecino Tarantos, provocaron el cierre de la sala en 1968. Atrás quedaba la experiencia de haber bastido por primera vez un club de jazz a la altura de los mejores locales del género de Europa, de haber labrado un camino para convertir Barcelona en una de las ciudades con la escena jazzística más dinámica del Viejo Continente.

Nuevos tiempos, nuevos músicos, nuevas experiencias

En 1992, en plena fiebre olímpica, el abogado Javier Cámara adquirió el local que ocupaba el Jamboree con la intención de reabrirlo como cava de jazz. Dicho y hecho, el 23 de julio de ese mismo año empezaba la segunda época del Jamboree, con el empresario Joan Tordera –propietario de la legendaria Cova del Drac- como programador. Entre los primeros hitos de la nueva época cabe destacar la actuación del combo alemán Embryo o de un  jovencísimo Jordi Rossy, llegado de los Estados Unidos después de quedar finalista del prestigioso Premio Thelonious Monk. No obstante, las dificultades económicas forzaron a sus propietarios a vender el local nueve meses más tarde. En mayo de 1993 el grupo Mas i Mas adquirió la propiedad del local.

Con la filosofía heredada de los tiempos en que una misma sesión de jazz se completaba con un poco de baile, Mas i Mas puso en marcha una propuesta basada en la celebración diaria de un concierto y, posteriormente, de una sesión de baile con los mejores disc jockeys de música negra de la ciudad. La fórmula, bautizada como Jazz & Dance, sirvió para acercar el jazz a las generaciones más jóvenes y permitió cubrir una parte importante de los gastos del local. Con una política basada en ofrecer dos pases a precios populares -1.200 ptas. con consumición incluida-, Jamboree puso su escenario al servicio de los artistas más emergentes del jazz barcelonés; músicos que se tuteaban con las jóvenes promesas de una escena neoyorquina en plena ebullición. De esta forma, un pianista como el hoy día reputado Brad Mehldau grabó uno de sus primeros discos en la cava de la Plaça Reial en compañía del entonces jovencísimo Perico Sambeat, Jordi Rossy y Mario Rossy. Jamboree era la casa de los jazzmen más prometedores del panorama nacional, pero también de mitos como Ricard Roda, Tete Montoliu, Francesc Burrull o Lou Bennett. Conjuntamente con los músicos del país, compartían cartel estrellas emergentes del jazz norteamericano como el citado Mehldau, Chris Cheek, Ethan Iverson, Seamus Blake o Avishai Cohen; con estrellas como Kenny Garrett, George Cables, Jesse Davis, Lonie Smith, Abdu Salim, Antonio Hart o Peter King; o con glorias como Cecil Taylor, Elvin Jones, Steve Grossman o Al Foster. Un plantel de músicos nacionales e internacionales de primera, inigualable para  ningún otro club de jazz de la ciudad y, prácticamente, del resto del Estado.

Con la programación del Jamboree, dirigida tanto por los hermanos Mas, como  por Aurelio Santos o por Judit Llimòs, Barcelona recuperó su condición de plaza fuerte del circuito internacional de jazz y el título de capital jazzística del sur de Europa. Durante los 90, además, fue el aparador del nuevo jazz que se desarrollaba en  la ciudad condal y en el resto del mundo; una música que, gracias a la estrategia empresarial del grupo Mas i Mas, era seguida cada vez por un público más joven. 

La actividad musical de la sala no se reducía solamente a la programación diaria –los 365 días del año - de dos sets de jazz, sino que se extendió al blues, con un concierto todos los domingo de este género de la mano de una banda residente y, desde 2001, con una jam session, llamada WTF!, en la que cada lunes se mezclan intérpretes de jazz con artistas de hip-hop y música electrónica, que sitúa en escena a decenas de jóvenes promesas y reúne a miles de aficionados jóvenes que en muchos casos tienen un contacto con el jazz por primera vez. 

Hoy día, con una media de 30.000 espectadores anuales, la cava de la Plaça Reial es ya un referente indispensable para artistas y programadores autóctonos y de todo el mundo. Cuenta con una big band residente, la Big Acoustic Band, y sigue dando cobertura a los artistas clásicos y emergentes más preciados del panorama nacional e internacional.

 

Dicen del Jamboree...

 

"Barcelona era espléndida en diciembre del 63. Después de París, casi parecía una ciudad tropical. Cerré un trato para trabajar durante un mes en un club que era en un sótano, y que llevaba tiempo ofreciendo música de jazz." Chet Baker, trompetista y cantante.


"El Jamboree es el club de jazz líder en España." Judit Llimòs, directora de Música Moderna de L’Auditori de Barcelona.


"Para quien se estrena en el Jamboree, es la misma sensación que para el  músico clásico que se estrena en el Palau de la Música. Cuando Mas i Mas te programa en el Jamboree significa que ya has entrado en el gran mercado de la música, ahí donde la gente te puede reconocer." Manel Camp, director académico de la Escola Superior de Música de Catalunya (ESMUC).


"El artista y el público están prácticamente a pocos centímetros de distancia. El músico puede tener esta sala donde mostrar sus trabajos y que la gente los conozca." Antonio Narváez, fotógrafo.

"Tocar en el Jamboree siempre ha sido un placer. El músico que estudia en Barcelona sabe que puede tener una meta: tocar en el Jamboree." Alfons Carrascosa, saxofonista, director de la Big Acoustic band.


"Todo el que era alguien en el mundo del jazz había pasado por esta casa. Que un local de música en vivo pueda cumplir cincuenta años es como abrazar a quienes lo llevan y decirles que son unos cracs." Francesc Burrull, pianista, compositor y arreglista.


"Estás aquí y te sientes en familia, porque te encuentras con un grupo de amigos." Carme Canela, cantante.


"Hay músicos internacionales que ya no tocan en clubes pero sí aceptan venir al Jamboree." Pierre Bechet, programador del Jamboree.


"Es un club emblemático y que muchos clubes de Europa ya quisieran tener." Jordi Pujol Baulenas, editor del sello Fresh Sound, autor del libro Jazz en Barcelona (Almendra Music, 2005).


"El Jamboree tiene una programación atrevida, de muchísima calidad, donde no impera nunca la parte comercial, sino la artística y creativa. Para las escuelas de música de este país es muy importante que existan lugares como este. Son plataformas que han dado mucha vida a la cultura y al arte de Catalunya." Lluís Cabrera, director del Taller de Músics.


"Los momentos vividos en el Jamboree son impagables. Esta es la gran casa del jazz y de la música." Núria Feliu, cantante.


"El Jamboree formaba parte de un circuito europeo y los músicos iban viniendo aquí y luego pasaban por París, Londres... Eran tiempos realmente muy auténticos." Francesc Pi de la Serra, cantautor.


"Un año antes de su reapertura nos abrieron el Jamboree a Tete Montoliu y a mí para una película francesa. El hecho de que nos dijeran que lo iban a reabrir el año siguiente nos hizo sentir muy alegres." Miquel Jurado, crítico de música en El País.


"Gran parte de su carrera [de la de Tete Montoliu] había tenido momentos muy importantes en el Jamboree. Se inventaba muchas cosas para poder estar tocando allí." Horacio Fumero, contrabajista del trío de Tete Montoliu de 1981 a 1997.


"En el Jamboree han hecho su carrera músicos de altísimo nivel, como Raynald Colom, Llibert Fortuny, Marc Ayza, José Alberto Medina… Si no existiera el Jamboree habría que inventarlo o el nivel de la música en Barcelona no estaría en el lugar en el que se encuentra." Aurelio Santos, activista cultural, programador de las WTF Jam Sessions.


"El Jamboree era un club de referencia para mí… y de pronto me encontraba allí donde yo había estado viendo durante muchos años a muchísima gente." Llibert Fortuny, saxofonista.


"Es un lugar donde me siento como si estuviera en mi propia casa. Me gusta el escenario, me gustan estas paredes, las luces… Me encuentro muy a gusto cuando trabajo aquí." Laura Simó, cantante. 

 

 

 

HALLS AND CONCERTS FROM MASIMAS
  • Jamboree Jazz CLub Barcelona
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