PAQUITO D’RIVERA

10 July 2014 per masimas a Notícies PAQUITO D’RIVERA

EL PRODIGIO ES AHORA

Conocido mundialmente como Paquito D’Rivera, Francisco Jesús Rivera Figueras (La Habana, 1948), es el máximo estandarte a escala planetaria de lo que se conoce como jazz latino. Un reconocimiento que se sustenta no tan solo en sus cincuenta años de dedicación a la música, sinó en una trayectoria que lo acredita como el más grande en su género. Desde su impronta en los seminales Irakere, donde al lado de Chucho Valdés revolucionaria el concepto de la música instrumental afrocubana –después de haber dado un primer paso con la Orquesta Cubana de Música Moderna–, sus andanzas nórdicas con el contrabajista inapelable Niels-Henning Orsted Pedersen y su crucial encuentro con el bebop máster Dizzy Gillespie, Paquito D’Rivera no ha hecho más que dar alas y brío renovado a unas sonoridades que son su propia identidad. 

Tanto en la clásica con el clarinete como en el jazz con el saxo alto, D’Rivera ha fundido técnica y alma con una sensibilidad y un virtuosismo apabullantes. En sus biografías ya queda definida su precocidad musical cuando se determina su condición de niño prodigio debutando con el saxo soprano a los 6 años. Pero lo cierto es que el auténtico prodigio es que después de medio siglo de carrera profesional, el músico cubano siga impartiendo cátedra y llevándose Grammys para casa como el que consiguió el pasado año con el Trio Corrientes. 

Con Trio Corrientes

Su biografía también está marcada por la salida de Cuba, su rechazo visceral al régimen castrista y su integración en la escena de Nueva York con la irrupción de la maravillosa factoria de la Fania All Stars. Desde Mario Bauzá hasta Mongo Santamaría vieron en él el músico providencial para continuar abriendo el jazz a las sonoridades latinas. Y así como ellos iluminaron el camino de gigantes como el mismísimo Duke Ellington, Paquito D’Rivera sería, con el permiso de Chano Pozo, el más fiel confidente sonoro de Dizzy Gillespie con quien formaría la formidable United Nation Orchestra.

Con Dizzy Gillespie

El exhaustivo conocimiento que posee de la música cubana en todos sus registros, clásico, moderno y popular, lo convierte en un baluarte imprescindible que permite regenerar el legado de sus ancestros como Cervantes y Lecuona, entre muchos otros. Danzones, boleros, güajiras y sambas adquieren un nuevo aire cuando es Paquito quien los sopla con la naturalidad de quien los lleva dentro y sabe como manejarlos, deconstruirlos y concederles una nueva textura, una tonalidad contemporánea, una sonoridad única. 

La generosidad de Paquito además ha contribuído a la proyección de músicos que hoy son primeras figuras y de índole tan contrastada como los pianistas Hilton Ruíz, Michel Camilo y Danilo Pérez, el percusionista Daniel Ponce, el trompetista Claudio Roditi o el guitarrista Fareed Haque. Sin ir más lejos, él fue el primero que rescató a Bebo Valdés de su retiro en Suecia cuando en 1995 publicó el maravilloso disco Bebo Rides Again. 

Y en lo que concierne a su vínculo con músicos de estas latitudes es declarada su admiración y amistad con Tete Montoliu, con el que siempre quedó pendiente la grabación de un disco conjunto. Más cercano a los tiempos actuales, también atinó cuando en la década de los noventa escogió a Jordi Rossy como baterista de sus formación, poco antes que este volará al lado del pianista Brad Melhdau. Y en la actualidad también ha hecho pública su admiración por la obra de Emilio Solla, argentino cien por cien pero instalado en Nueva York una vez proyectó su carrera musical desde Barcelona. 

Con Tete Montoliu

Genio y figura, Paquito D’Rivera no se casa con nadie y da juego a todos. Es capaz de lo más sublime y de lo más sencillo, pero siempre con una elegancia y una seguridad que solo tienen los maestros. Por eso disfrutarlo una semana entera en el Jamboree Jazz Club es un privilegio reservado a unos cuantos elegidos.

 

Pere Pons