Techno Dance Club

Desde el siglo XIX, Barcelona ha sido en muchas ocasiones una ciudad a la vanguardia de los movimientos culturales en España. Y, desde principios de los 90, la música electrónica a nivel internacional ha crecido y se ha desarrollado gracias a iniciativas como el festival Sónar o, sobre todo, a la tarea ininterrumpida del club Moog, situado en el mismo local que durante varias décadas ocupó el café concierto Villa Rosa; emplazado en el corazón de un núcleo histórico, dinámico, el distrito de Ciutat Vella, siempre dispuesto a acoger toda clase de manifestaciones culturales, puerta de entrada de muchos géneros musicales a la ciudad y al país en general.

Fue en 1996, cuando la música hecha con aparatos electrónicos empezaba a ganarse el prestigio que merecía, cuando el grupo Mas i Mas decidió convertir aquel antiguo cabaret en desuso en un club dedicado íntegramente a la música electrónica. Hoy día, cuando es normal la presencia de un disc jockey en cualquier pequeño local de Barcelona, el Moog presenta un currículum con actuaciones de estrellas del género electrónico difícilmente equiparable a cualquier otra sala del resto de España o, incluso, de Europa. Y las ganas de los responsables del Moog de innovar y presentar lo mejor de lo mejor del tecno a nivel nacional e internacional siguen tan presentes como el primer día.   

El pulso de la música electrónica

De lunes a domingo, desde la medianoche hasta la madrugada, los 365 días del año. Y cada día con una propuesta nueva, diferente, para complacer al público más exigente de la música electrónica, o a aquellos que simplemente desean mover el esqueleto imbuidos por el pulso magnético de este género. El Moog ofrece una programación mensual rebosante de prestigiosos artistas de géneros electrónicos como el house, el drum’n’bass, el electrotrash, el trance o el tecno más clásico. Cuenta con tres disc jockeys residentes –Omar León, Gus i DJ Olmos- y dedica sesiones especiales a determinadas escuelas de la música electrónica.

Desde sus inicios, los miércoles acostumbra a ser el día en que actúan las grandes figuras internacionales del tecno; una costumbre que se ve reforzada en agosto cuando, coincidiendo con el San Miguel Mas i Mas Festival, los responsables de la sala aprovechan la repercusión del certamen para programar a grandes nombres de la electrónica. Junto con el cartel de las sesiones especiales de los miércoles –o de otros días de la semana, si se da el caso- la dirección artística del Moog presenta a menudo estrellas de otras escenas europeas –de Francia, Italia o Alemania-, cosa que en muchos casos supone una oportunidad única para descubrir escenas electrónicas poco conocidas en nuestro país.

El hecho de que el Moog sea actualmente uno de los clubes de música electrónica con más solera de España, atrae a numerosos aficionados a este género vanguardista de toda Europa. Sin embargo, el prestigio de la sala como discoteca de calidad hace que casi cada fin de semana –e incluso muchos días laborables- la pista de baile se llene de un público heterogéneo, no necesariamente experto en tecno, pero sí amante de las pistas de baile con música dance de calidad.  

Villarosa: el chill out elevado

Bordeando la pista de baile se puede subir a la planta superior de la sala, donde, en una pista de baile más pequeña, un DJ residente acostumbra a pinchar una selección de temas de electro-pop o de estilos como la música disco o el tecno de los 70 y los 80. Se trata de una especie de chill out ad-hoc con un pulso menos acelerado que en la sala principal pero donde también se puede pasar un buen rato bailando. Representa, pues, el contrapunto más relajado a la impedancia rítmica y sonora que ejecutan las estrellas del tecno de la pista de abajo. A diferencia de la planta baja, en la Villarosa es posible reconocer éxitos de otras épocas, siempre y cuando cumplan los estándares mínimos de calidad requeridos por el grupo Mas i Mas. Con la oferta del Villarosa, el aficionado tiene a la su disposición dos ambientes diferenciados por el mismo precio (10 €).