Noches Tarantos

Con la voluntad de ofrecer un espectáculo integral de flamenco, en el cual no falte el cante, el baile y el toque –ni, por descontado, los palos más representativos del género- se programa todos los días de la semana un cuadro diferente que, en la mayoría de los casos, se acostumbra a repetir cuatro veces al mes. Las actuaciones se reparten en sesiones de media hora a las 20:30, 21:30 y 22:30 h. El precio de las entradas es de 7 € (5€ con carnet de estudiante). El coste popular de las localidades y la calidad contrastada de los músicos y bailaores que actúan cada noche, ha convertido el Tarantos en uno de los tablaos más populares de la ciudad, un lugar donde acostumbran a formarse colas de lunes a domingo para cada uno de los tres pases; un local donde recalan tanto extranjeros de paso por Barcelona informados del rigor artístico del espectáculo como aficionados locales que vienen expresamente atraídos por el cartel de la sala.

A la hora de componer la programación del tablao, la dirección de Los Tarantos tiene en cuenta el rigor académico de cada propuesta, el currículum de los componentes del grupo y su capacidad de adaptarse a un formato estándar en el que el espectador pueda reconocer los rasgos más característicos del arte del flamenco. No es en absoluto un espectáculo con concesiones a la parroquia turística, representado por artistas aficionados o de poca calidad, ni tampoco una sesión dirigida exclusivamente a eruditos del género andaluz. Estamos ante un espectáculo para todo tipo de públicos, llevado a cabo por una selección de profesionales acreditados en el ámbito del flamenco.

Entre los artistas que actualmente suben con regularidad al escenario del Tarantos cabe destacar la solidez de los cantaores Alba Carmona, líder del cuadro Ropa Vieja, y Sara Flores –ambas con una sólida carrera con actuaciones en los festivales más importantes del género-, la plasticidad de los bailaores Nacho Blanco, Yolanda Cortés, Iván Alcalá e Iñaki Márquez –este último considerado por la crítica como uno de los mejores bailarines de las últimas generaciones del flamenco catalán-, el toque de los guitarristas Eduardo y Juan Cortés, y el saber hacer del percusionista David Domínguez, requerido tanto para colaborar con artistas de flamenco como de jazz.

Todos los músicos y bailarines del Tarantos actúan en un local con una decoración singular que conserva los rasgos más significativos que hicieron de la sala una de las más acogedoras de la Barcelona de los 60 y los 70. En diciembre de 2009, se llevó a cabo una reforma arquitectónica en la cual se trasladó el tradicional entarimado central a un extremo lateral de la sala, incorporando las prestaciones que corresponden a un escenario profesional.