EL JARDÍN SECRETO de MARCO MEZQUIDA

05 November 2013 per masimas a Jamboree EL JARDÍN SECRETO de MARCO MEZQUIDA

Hoy, domingo por la noche, son las diez y cuarto. Voy tarde. Esta noche, concierto de Marco Mezquida al Jamboree...piano solo. Muchas ganas, mucha curiosidad...

        Bajo las escaleras del célebre y mítico Jamboree. Y, por primera vez de las centenares de veces que he bajado esas escaleras, me encuentro la puerta cerrada. Una pesada puerta oscura.
La abro....el piano, unos acordes Debussinianos, un silencio poco habitual, una sensación de paz.
Me siento al fondo,  escucho, miro.
Me dejo absorber por la música, por este tocado tan suave , fino y veloz, por esas armonías que describen, pero nunca cierran ningún espacio. Eso...el Espacio. Se ha vuelto amplio, sin límite. Porque ya no hay espacio. 
Ahora comprendo. Esta puerta cerrada, este silencio religioso...es como haber penetrado al interior de una esfera. El mundo interior de un músico, de ese músico. Estamos todos en su jardín secreto, es como un espacio que nos ha abierto el espacio de un instante. Somos testigos, parte de él, es como si estuviéramos en su sangre.  Los temas cambian, nos encontramos con su niño interior, jugando con un blues a siete, vemos pasar a su maestro, nos enseña paz, amor. Finalmente viene su adulto con todo su talento, su competencia, su agilidad...y ya...de nuevo el niño bailando, con un groove impresionante, el creador, dibujando texturas, paisajes, ideas....Todos sus personajes están, su alma canta, pasea de las teclas al arpa del piano, siempre con un guiño para no asustarse ella misma de mostrarse tan desnuda.
Que momento tan especial! Un silencio desconocido para mi en esta sala,mucha intimidad, respeto, admiración, empatía...
Podría durar eternamente, se nota que el pianista está feliz de compartir, de haber abierto esta puerta sobre él, nos deja estar con él, nos ofrece. 
Y ...se termina, tan sencillamente como si nada hubiera pasado. Las luces se encienden, después de un bis impresionante de precisión, rapidez, control y descontrol a la vez. 
La burbuja se rompe, se acabó!
Sin embargo me voy con la sonrisa por su humildad, y con la alegría de haber estado en este "Espacio" sonoro tan rico.
Para pasar de nuevo esta puerta, tengo una pequeñita llave....su disco!
Merci Marco.
Crónica de Sandrine Robilliard